Hoy voy a comenzar diciendo que justificarse siempre hace que retraces tu evolución, tenes que hacerte responsable para obtener los resultados deseados.
¿Qué tenés que soltar hoy para abrirle espacio a eso que querés que pase?
¿Cuántas veces te propusiste una actividad y aparece la justificación más original, la excusa perfecta? La aliada a la hora de no enrolarte en la protagonista de lo que si querés para vos.
Hay un dicho que dice “El fin justifica los medios” pero, ¿Realmente los justifica? ¿Qué pensas? ¿Qué sentís? ¿Qué te pasa con ser una justificadora serial?
Cuando hablamos de justificación, se trata de generar excusas para hacer las cosas que realmente no queremos hacer, siempre hay un justificativo … siempre hay algo. A veces hasta pondríamos hacer el nudo de una película, las excusas quedan fatal ¡No están a la moda!
Estás empeñada en combinarlas con tu estilo de vida para que pasen desapercibidas y no se noten, pero déjame decirte que SI se notan ¡Y mucho! Es más, se hacen visibles en tu lenguaje, en tus NO acciones.
Enfrentar la incomodidad que el cambio implica es difícil para nuestro cerebro. Por eso, continuamente posponemos esta situación con excusas bastante “racionales” convenciéndonos a nosotras mismas de que no es el mejor momento para tomar acción.
El cerebro humano es tan perezoso a la hora de incorporar un nuevo hábito que de plano nos engañará a fin de posponerlo.
¿Hasta cuándo vas a seguir engañándote? ¿Cuándo vas a tomar acción?
Cuando tratamos de formar y mantener hábitos, buscamos alguna justificación para no cambiar y mantener este hábito en particular durante esa situación particular.
Las cosas se complican porque el cerebro se vuelve cada vez mejor en dar excusas. Creando una cadena interminable entre una y otra. Recordemos que nuestro hermoso cerebro no distingue entre realidad y fantasía.
Sin embargo, la buena noticia es que, si identificamos cuáles son estas excusas, podemos rechazarlas y comenzar a tomar acción.
Siempre hay una verdad detrás de cada excusa.
Te dejo un buen tips…¡Analizalas! Y me contas, sin excusas.

